martes, 25 de abril de 2017
sábado, 1 de abril de 2017
Adiós pelo
A los ocho tomé la decisión de recortar mi pelo por primera vez y donarlo. Lo hice, terminé pareciendo a Dora La Exploradora y siendo víctima de bullying. Cuando, cuatro años más tarde, volví a cortarlo y a donarlo, el bullying fue aun más fuerte. Eso no hizo que mi filosofía cambiara, al contrario, tomé la decisión de raparme tan pronto cumpliera los 18.
Demás está decir que mami y abuela se oponían rotundamente, pero ya iba a tener 18 so 🤷🏽♀️. Con el apoyo de mi misma era suficiente.
Cuando me diagnosticaron, una de las primeras cosas que pensé fue "Finally me voy a rapar 🎊🎊" pero ahí estaban mami y abuela diciendo que no. Según ellas si me lo cuidaba las quimios no iban a hacer que se me cayero. Of course.
Nunca he sido persona de peinarme y cuando se empezó a caer, se empezó a enredar y a dejar pelos donde quiera que iba. Mi almohada estaba llena de pelos, el baño estaba lleno de pelos, pelos pelos everywhere. Me exasperaba a un nivel increible.
El día antes de mi graduación, mi pelo empezó a enredarse en grandes proporciones. Cuando Jennie iba a secarlo, los nudos caian, ya no podía más. ¡Estaba loca por raparme! Quería hacerlo allí mismo, pero otra vez no me dejaron. ¿Ustedes imaginan lo bella que me vería con el birrete y calvita? I know, very flawless ✨
El día después de la graduación me rapé. Fue un momento de alegría y respiración entre tanto; pero para mí. Mami, desde que cogí la tijera empezó a llorar, como la Drama Queen certificada que es.
A mi no se me cayó el mundo, a mi se me iba a caer el pelo y yo me lo tumbé.
Después de pasarme la máquina, lo primero que hice fue abrir el freezer y literalmente metí mi cabeza ahí. Después hice lo mismo pero con el aire acondicionado. Sentía como si mi cerebro al fin tuviese pulmones.
Bryan se sentía orgulloso de mi y feliz porque me parecía a él, corrección, él se parece a mí porque osea. Nos tomamos un selfie cara con cara que parecíamos gemelos.
No lloré mi pelo , no lo sufrí ni lo sufriré. Ahora sufro porque está creciendo lacio.
sábado, 18 de marzo de 2017
Uniendo Cabezas por los niños de CAP
Cuando la Fundación CAP me preguntó si podía ser su CAPitana dije que sí sin pensarlo. Es un honor tan grande ser portavoz de mis compañeros de hospital, de poder llevar su voz y que el pueblo conozca nuestras necesidades y sepan que su donativo se queda 100% en Puerto Rico.
¿Les cuento mi día?
A mi me pasan cosas que si no tomo fotos nadie me creería. El día antes, una “criatura” bien prepotente nos chocó, pero tranquilos y quietos, que ella en vez de llamar al 911 llamó a “su abogado”. Tengo mi prótesis so’ tengo que ir a chequear que todo siga en su sitio. El policía nos dijo que esperáramos la ambulancia, que tardó tan poco como dos horas. Tenía un dolor en el cuello, que se extendía hasta mi mandíbula por el impacto. La cosa es que llegan los paramédicos y me dicen que no me pueden llevar a centro médico, que tiene que ser a un hospital del área; si gente, después de esperar dos horas allí. Gracias al policía Crespo, que se quedó todo ese rato con nosotras. Cuento corto largo, salí de Centro Médico a las 10:00 de la noche, cansada, con hambre y un dolorcito chévere.
✨✨✨✨✨✨✨✨✨
Llegué a la actividad temprano, a las 8:30 ya estaba allí. Cuando entro, Gretel y Zary me estaban esperando. Nada más y nada menos qué con un video de Pedro Capó y Christian Pagán mandándome saludos. Brinqué y grité como loca. OMG.
La actividad fue un éxito, y ya quiero que sea la próxima para seguir participando como sobreviviente. Me conmovió el alma todos esos niños y niñas de apenas 7 y 8 años que llegaron hasta allí para donar su cabello, de hecho vi dos que llegaron con sus alcancías, fue inevitable no llorar. Si me senté cinco minutos durante todo el día fue mucho. Muchas gracias a todos. Muchos niños pequeños y algunos no tan pequeños se tomaron fotos conmigo como si fuese una artista, me sentí como una celebridad, ok no. Escuché muchos mensajes de aliento, palabras hermosas que me hicieron llorar. Pude ver a mi cucurru, a quién el próximo jueves operarán, así que les pido que la pongan en oración.
Bueno, eso es todo por hoy, hoy no hay nada triste que contar, por el contrario, ha sido una semana de mucha felicidad. Grandes puertas se siguen abriendo y hay muchas sorpresas 🎉
See you next week 💓
martes, 7 de marzo de 2017
Desde sus ojos
Hoy se cumple un año de mi operación. Hace un año le dije “Bye Bye” a Babi para siempre. Ya no más tumor.
Ya les había dicho que la operación fue larga y aunque fue poco el tiempo que estuve despierta ese día, pensé que me iba a morir o que mi traqueotomía se iba a caer (sí, estuve al menos dos horas agarrando el tubo del oxígeno) y diciéndome a mi misma que no iba a sobrevivir. Hasta tuve pesadillas en las que unos ángeles me iban a buscar…
Quiero que tengan una idea más clara de lo que fue ese día, pero no soy la mejor persona para contarles, estuve sedada un 85% del tiempo…
El blog es tuyo Víctor…
“Ese día me encontraba haciendo mi práctica universitaria, pero mi mente no estaba allí, cada minuto que pasaba me preguntaba que estaba ocurriendo, si mi novia había salido, si todo iba bien…
Llegué al hospital como a las 5:30, sólo. En el estacionamiento me encontré con Jeffrey Aubry, ex-jugador de los capitanes, mi equipo favorito. No, no lo saludé, mi mente estaba demasiado distraída para eso. Busqué un guardia de seguridad para preguntarle como podía llegar a sala de operaciones. Ella pensó que iba a hacer mi practica allí porque aun tenía mi uniforme de terapia física, ni siquiera recordaba que eso tenía puesto. Tan pronto terminé la practica salí directamente hacia el hospital, hacer una parada me haría perder tiempo. La guardia me preguntó dónde haría mi practica y le expliqué que no iba a hacer la práctica, que necesitaba llegar a sala de operaciones a ver a mi novia.
Al entrar a la sala de espera de sala de operaciones, la primera persona a la que vi fue a Madeline, mi suegra. Intentaba mantener la calma, pero la conozco suficiente para saber que estaba nerviosa, ansiosa y asustada. Me dijo que la cirujana había salido a pedirle consentimiento para poder abrir más de lo pronosticado, porque Babi, como ella le decía, se había regado y también había que hacerle una traqueotomía. Esas no eran buenas señales. Sentía que me iba en un abismo, aunque "intentaba" mantener la calma.
Llamé a mami y entre lágrimas le dije todo lo que Madeline me había explicado. Ella intentó calmarme, pero yo apenas podía hablar. Me dijo que dejara de llorar, que ella iba en camino para el hospital.
En la sala de espera estaban mis suegros y María, una amiga de la familia, pero a medida que las horas iban pasando varias personas empezaron a llegar. Eso hizo que me distrajera un poco. Mami, mi padrastro y compañeros de trabajo de Madeline estaban allí.
No me asombraba, mi novia era y es muy querida y tiene el apoyo de muchas personas. Ella siempre busca ayudar a los demás y se deja amar de todos los que la conocen.
Solo pensaba que los doctores no tenían ni idea de qué hacer, que la tenían allí esperando, a veces cambiaba a algo más positivo y pensaba que todo iba muy bien. Mi mente era un lío entre pensamientos negativos y positivos. Estaba desesperado.
Las horas pasaban lentas. Por más que mirara el reloj era como si no quisiera caminar. Las siete… las ocho… las nueve y aun no habían noticias de Stephanie. Las diez… las once… todo seguía igual.
Cuando finalmente, después de lo que pareció una eternidad, me dijeron que Stephanie había salido de sala, me puse contento, feliz y ansioso. Todo a la misma vez, (a veces no sé cómo sobreviví a ese día). Sólo una cosa tenía clara, quería verla, quería verla, quería verla. Todo ese tiempo fue más desesperante que las dieciséis horas y quince minutos que duró la operación.
Al momento, no me dejaron pasar a recovery a verla. Entró su mamá y me dijo que estaba inflamada, que iba a ser fuerte verla. Nada de eso me importaba, yo solo quería ver a mi novia. Mientras más esperaba, más me desesperaba. Llevaba sin verla desde el día antes, pero se sentía como meses, necesitaba verla. Fue de madrugada cuando pude verla.
Sorprendente, es la única palabra que puedo encontrar para describir la sensación de verla al salir de sala de operaciones. Estaba inflamada, la cicatriz era bien grande. Lo más increíble de todo es que a pesar de la inflamación, la cicatriz, los tubos y las máquinas; la seguía viendo igual de hermosa que siempre. Mami me preguntó si la había visto, y que como estaba, y le dije que estaba hermosa. Estaba viva.
En el camino de sala de operaciones hasta PICU, no lo podía creer, no podía creer que en realidad era ella quien estaba pasando por eso. ¿Qué esas cosas no solo pasan en las películas? Eso solo pasa en las películas… Jamás pensé que yo iba a tener que vivir esa trágica experiencia. Ver a mi novia acostada en una camilla sin poder hablar, con una traqueotomía y una cicatriz desde su labio hasta la oreja; cien puntos. Era increíble. Parecía un sueño malo, era totalmente irreal.
Iba todo el camino hacia PICU diciéndole que la amaba, no sabía si ella me entendía, pero no me importaba. La primera reacción de mi cuerpo fue tomar su mano.”
**Llegué, vengo a aclararles que si lo entendía, iba todo el camino aguantando las ganas de llorar porque tenía que mostrarme fuerte. Verlo y escucharlo decirme “Te amo” me tranquilizaba. La realidad es que estaba muerta del susto y cada vez que dejaba de verlo porque la escolta iba muy rápido sufría. Necesitaba verlo.**
“Al llegar a intensivo, nos mandaron a sus papás y a mi, (que éramos los únicos que quedábamos) a un cuarto en lo que la estabilizaban. Me sentía un poco más tranquilo porque ya la había visto y sabía que estaba bien, pero quería quedarme con ella, eso me ponía ansioso. Su papá se fue, y Madeline me dijo que me fuera, pero yo quería verla otra vez. La ví, y en contra de toda mi voluntad me fui.
Esa noche y todas y cada una de las que pasó en intensivo me preguntaba si iba a amanecer viva, si la volvería a ver, si volvería a escuchar su voz; ¿volveríamos a estar juntos?
Nunca le cuestioné a Dios lo que pasó, nunca me pregunté porqué a ella. Sé que todo en esta vida su propósito tiene y ella encontró ya el suyo.
Cada vez que iba a verla en intensivo, en el ascensor le pedía a Dios la fortaleza para poder verla, que no me permitiera derrumbar delante de ella. Después no importaba, delante de ella tenía que ser fuerte.
La noche que me llamó y habló me emocioné como nunca. La escuché al fin, pensé que nunca volvería a suceder. Sus primeras palabras para mí fueron “imbécil”. No me importaba, sólo estaba feliz de que pudiera hablar, se estaba recuperando, estaba mejorando.
La visita en PICU era restringida, sólo tenía cinco minutos para verla, y su abuelo siempre me estaba ajorando. Todo el mundo quería verla. Madeline siempre me ayudaba y me quedaba más tiempo, una vez me quedé como dos horas escondido. El primer día después de la operación le llevé un globo que le duró como tres semanas sin vaciarse y ella lo tuvo hasta que la dieron de alta.
Sí, como ella misma les ha dicho antes, fue una experiencia horrible, que no le deseo a nadie y que jamás quiero volver a pasar. Me sirvió para darme cuenta de que nadie está exento de nada, que todos somos humanos y podemos caer, cualquier cosa puede pasarle a cualquier persona. Conocí lo que significa el verdadero amor, que no todo es color de rosa, que el amor significa estar juntos siempre, no solo en las buenas. Hoy estamos aquí, mañana no sabemos…
Te amo princesa.”
jueves, 2 de marzo de 2017
Reiniciando...
Me preguntan cómo me ha ido en este primer mes...
PD; Sé que hace tiempo no escribo pero estaba disfrutando ;)
sábado, 14 de enero de 2017
La Última
sábado, 7 de enero de 2017
Día de Reyes
No soy de escribir estas cosas aquí, pero esto hizo que se me cayera la cara de la verguenza ajena.
Ayer (Día de Reyes) mami decidió que no iba a cocinar, y yo que no me iba a morir de hambre. Convencí a papi de irnos todos a comer. Yo quería ir a Añasco, pero salimos tarde y cambié para el viejo San Juan, papi quería ir a Barranquitas. Estabamos buscando restaurantes y papi quería ir a la Vecindad del Chavo. Ni mi hermano ni yo queriamos ir ahí. El punto es que llegamos y estaba súper lleno, más motivos para querer irme. Esperamos como 40 minutos para que nos pasaran a una mesa, a pesar de que el sitio estaba lleno, y me estaba muriendo de hambre, no fue tedioso, la música y el ambiente eran agradables.
Nos sentaron y tomaron la orden rápido. Un servicio excelente, la comida riquisima, todo súper rápido y nuestro mesero muy atento. El lugar estaba lleno, habían muchas familias cenando tranquilamente.
De momento miramos y la familia de la mesa de atrás había dejado casi la mitad de un plato bastante grande. Mami y papi comentaron que era increíble y que habían dejado demasiado. Una de las empleadas se lo llevó, no habían pasado ni dos minutos cuando lo estaba devolviendo a la mesa. Pensamos que esa familia no había terminado aún y que había sido un error de la empleada… Nos equivocamos. La familia se fue sin pagar. Sí gente, en pleno 2017. Luego de haber hecho una orden en la que según mis cálculos consumieron algunos $250 dólares o más, se fueron levantando uno a uno y se fueron sin pagar.
Nadie lo podía creer, la cara de ansiedad de la mesera era incomparable, llamó al guardia de seguridad y este les dijo que ya se habían ido. Ahí fue cuando empecé a sentir coraje y a la misma vez vergüenza, cuando vi a la mesera, ahora más angustiada que antes, sabía que no podía quedarme sin hacer nada. Mis papás me criaron con valores, me enseñaron a compartir aunque no tuviese nada, pero sobretodo a ser honesta, y lo que hicieron esos “clientes” fue indignante. Siempre he respetado el trabajo de los meseros, y a ella (que ni siquiera era mi mesera, creo que se llamaba Marangely) justo acababan de arruinarle el Día de Reyes. Era una muchacha joven, como máximo tendría 23 años, pensé en que esa podría ser yo dentro de unos años.
Saqué $10 dólares de mi cartera y papi me dio $10 más y me levanté y se los entregué. Ella me preguntó qué quién era y porqué le estaba dando ese dinero. Le dije que estaba sentada en la mesa de al lado y que había visto lo que había pasado y que eso era injusto (por si no saber al un cliente irse sin pagar, la mesera es responsable de pagar la cuenta). Ella me miró con los ojos ya aguados y me abrazó, me apretó tan fuerte que no pude aguantar y exploté a llorar. Me agradeció un montón de veces, y me dijo que ella no quería el dinero, que por favor le explicara al dueño lo que habíamos visto, que ella llevaba un año y medio trabajando allí y que no quería tener que irse. No, ella no los dejó irse sin pagar, dudo mucho que los haya conocido pues ellos habían dicho ser de Carolina
Mami me acompañó a hablar con el dueño que habíamos visto antes y nos había saludado lo más chévere. Sólo espero que luego de habernos escuchado, la mesera no haya tenido que pagar la cuenta, esa familia comió casi el sueldo de una semana de la mesera. Quizás ellos lo hayan visto como un chiste, pero ver la cara de esa pobre muchacha me dejó con un coraje terrible. Espero que ella consiga leer esto, y le he pedido mucho a Dios porque aun tengas tu trabajo, porque sé lo difícil que es conseguir un buen trabajo.
Por favor, demostremos que somos más los buenos. El dinero va y viene, al fin y al cabo uno se queda con su conciencia, con las cosas buenas que hicimos por el prójimo.

